7 de noviembre de 2014

La crisis de lo indigno.

Jarcha

¿Recuerdas aquélla canción que decía...?:

Corrupción, corrupción, sin ira corrupción,
guárdate tu miedo y tu ira
porque hay corrupción, sin ira corrupción,
y si no la hay sin duda la habrá.

Corrupción, corrupción, sin ira corrupción,
guárdate tu miedo y tu ira
porque hay corrupción, sin ira corrupción,
y si no la hay sin duda la habrá.

Sí, hombre, sí mujer,  la cantaba un grupo que se llamaba Jarcha allá por el inicio de la transición democrática española. ¿Ah, no? ... ¿que no era corrupción corrupción? ¿... que era libertad, libertad? ¡Anda quéeeeee! ¡en qué estaré yo pensando!... Si es que no sé lo que me digo.

No sé, estoy un poco obsesionado. Llevo años intentando comprender los motivos de la crisis económica oyendo a unos y a otros y empezaba a tener complejo de inútil y de lerdo en el más absoluto estricto sentido de la palabra. Me han estado explicando durante años la crisis para creer que había crisis, cuando ante lo que estamos es ante el mayor expolio jamás visto en nuestra historia. Explicaciones... ninguna. Consecuencias... pocas. Responsabilidades políticas... ¿qué es eso? Indignación... pocos tienen ya dignidad para perderla, porque la mayoría la perdimos en este largo camino. Hay un reducto que alardea públicamente de tenerla, que son los políticos que nos gobiernan, pero su dignidad no es como la nuestra. La nuestra duele, duele y está ya muy adentro, al lado de nuestras penas. Nuestra dignidad nos la fuimos tragando al ver todo lo acontecido y sólo la enseñábamos a nuestros seres queridos de vez en cuando.

Y ahora nos encontramos en este "horror vacui" que nos lleva a la duda política más contundente en esta realidad política que nos circunda. ¿Cómo resolver el problema? Pues no lo sé, pero de nuevo habrá que empezar de antiguo.

Seamos valientes y saquemos nuestra dignidad escondida. Cada uno en su trabajo, en su no trabajo, en su pequeño campo de acción. Hagámoslo aunque sea sólo por el bien de nuestros hijos, por nosotros mismos, por los que ya no están y tanto lucharon con su esfuerzo y trabajo por el bien de todos y por el futuro de este país. Todos nos merecemos unas instituciones y gobernantes mucho más dignos. 

Es lo indigno lo que está en crisis. ¡Ahora lo entiendo!