1 de marzo de 2014

Seis, eran seis.



Seis, eran seis las caras pintadas a ambos lados del Organo de la Iglesia de Nuestra Señora de los Angeles en Madrid, que nos recibían en uno de los ensayos que el Coro Nur realiza con motivo de su participación en el Festival de Arte Sacro que tendrá lugar en Madrid durante el mes de Marzo. Qué no habrán oído estos personajes para que algún pintor les dedicara semejante expresión haciendo honor al conciso encargo de vaya usted a saber qué clérigo y con qué intención.

Supongo que el pasar de oír cantar a los pajarillos del campo, el rumor de algún riachuelo, las hojas del árbol movidas por el viento o la flauta de algún pastor, a escuchar el grandioso sonido de un órgano que envuelve la Iglesia de potentes notas vapuleadas por el viento, les llevó a poner esa expresión de terror o de asombro al presenciar lo hasta ahora nunca oído. Pero de ahí a que a todos se les saliera la mandíbula superior de tal guisa que sus dientes fueran mostrados como expresión de asombro ante semejante espectáculo musical... no sé no sé... 
Seis, eran seis los pintados por algún pintor con una oscura intención. Seguiré investigando la razón de las pinturas de este retablo.