7 de enero de 2012

Un regalo

Participar de la frágil vulnerabilidad por la que puede atravesar cualquier ser en un momento dado es un deber y un derecho que a todos nos concierne. Los malos momentos hay que compartirlos para compensar un poco el vacío de nuestros corazones; igualmente sucede con nuestras alegrías. 
Gracias Déborah por ser como eres. Gracias por invitarme a tu cumpleaños. Gracias por compartir tu amor.
Siempre, siempre hay un antes y un después después de haber pasado por el antes.