Fotografía: Blas Torres Consuegra
Como fruta madura que recorre la pubertad con el alba,
como furcia virgen que espera la noche blanca,
como niña que juega con fuego y que es la vida, no sabe,
como adolescente que adolece de tiempo para quemar,
como aurora enojada por un atardecer prematuro, espontáneo y bello,
como pura, llanura que no conoce colina,
universo que no alberga vacío, vida, esperanza, amor,
así eres.
Para Ana, ahora que ya no está, así eres.

Y te pregunto: ¿se lo dijiste a Ana? ¿La llegó ese cariño que muestras? Pues eso será lo que importe, ahora que sigue contigo.
ResponderSuprimirPor cierto ¡¡¡¡macizote, tio bueno !!!!
¿por donde andaríamos todas?
Cariños.
ROSA
Ana siempre lo supo. Lo supo tanto que inconscientemente fue perversa, como la consciencia más consciente. Sí, era una chica con carácter.
ResponderSuprimir