29 de junio de 2010

No insistas, no

Para todos aquellos densos que no saben respetar a los demás.

26 de junio de 2010

Elis Regina, sí.

Sí, Elis Regina.
Mi musa durante largos años. Gracias a su voz recibí aliento para mascar un poco más la vida. Gracias, Elis.

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9 de junio de 2010

Gracias, Andre J. Simon


Andre J. Simon y FM

Quiero hacer público mi agradecimiento al taxista Andre J. Simon, de la ciudad de Chicago (Illinois) , quien tuvo la honorabilidad de hacerme llegar mi cartera, que dejé olvidada en el asiento trasero de su taxi, con toda la documentación, tarjetas de crédito y dinero en efectivo (250 $) integros.

El día 15 de Mayo de 2010 cogimos un taxi desde un hotel de Chicago en dirección al Instituto Tecnológico de Illinois, para asistir a la graduación de nuestro hijo como Ingeniero de Telecomunicaciones. Al salir del taxi me di cuenta que había dejado olvidada mi cartera, pero ya era demasiado tarde para llamar la atención del taxista.

Tras asimilar el disgusto, a la hora y media del suceso, la organizadora del evento de graduación ,subida en el escenario, me nombra por megafonía y veo que con gracia mueve su mano sujetando la cartera, informándome de que un taxista la había traído manifestando que era de un cliente que había dejado por la mañana en el recinto donde tenía lugar la graduación. No daba crédito de lo que estaba pasando y tras mi asombro y estupefacción le di las gracias. Durante tres días estuve buscando al taxista por todas partes con la esperanza de encontrarle, pero era imposible porque ni había dejado sus datos ni yo sabía la compañía de taxis a la que pertenecía.

Fue el último día de mi estancia en Chicago, paseando por la Avenida de Michigan, cuando observo que para un taxi y que baja una persona en dirección a mí con una gran sonrisa en sus labios. Era Andre J. Simon. Sin decir palabra me fundí en un abrazo con él mostrándole todo mi agradecimiento. Me contó que una "Lady india" le hizo entrega de la cartera que recogió del asiento trasero del taxi. Al identificarme, recordó que nos había llevado al Instituto Tecnológico de Illinos e inmediatamente retornó hasta el recinto universitario entregando la cartera a la responsable del evento. Su preocupación era que si me había llegado "integra".

La casualidad y el destino me brindaron la oportunidad excepcional de decirle que era un buen hombre, que era un excelente profesional y que gracias a él pasamos el día mucho más felices de lo que esperábamos.

Por una vez, sólo por una vez la realidad superaba al mejor guión de ficción de Hollywood. No por una, ni dos, ni tres personas que aunaron sus voluntades para restablecer lo que había perdido, sino por toda la gente de Chicago que nos ha mostrado en todo momento su gran educación , su máximo respeto, su dignidad y una ciudadanía encomiable. Gracias a todos.