31 de julio de 2009

Mi amiga Rosa escribe: Desamparo

Composición sobre postal: Anne Serruya


Grito silencioso...
grito ronco que endulza el desprecio.

Voz muda, de tibia dureza.
Que anula mis palabras apenas soñadas.

Cuanto ofende el doloroso desdén
de tu obscura mirada

y aquí estoy... queriendo ser perdonada.

Rosa María Borreguero

Mi amiga Rosa escribe: Rabia

Fotografía: FM


Rabia que baja por la baranda
escondida, verde y jara.
Es impotencia que estragula, amenaza, grita y para.
No vengas a ofrecerme luz mezquina
que la noche anida entre estiercol y albahaca.

Avísame cuando el sol encumbre las montañas,
cubre con pétalos mis heridas llagadas.
Y entonces mi amor, podremos beber
de tu rabia herida
de mi impotencia lastimada.

Rosa María Borreguero

24 de julio de 2009

Mujer que da a luz

Fotografía: FM

Siempre me ha llamado la atención esa imagen de la mujer después de dar a luz un nuevo ser : fatigada, demacrada, bella, profunda, incómoda, ausente, repleta de felicidad, asombro, naturalidad, hinchada, comprensiva, amorosa, despeinada, incomprendida, diosa de la creación, dolorida, ancha, tumbada, sonriente, incorporada, resignada, femenina, tremendamente femenina, atractiva, sugerente, esperanzada, afectiva, tranquila, fatigada, demacrada, bella... y todo, y mucho más, por un hijo, un gran hijo sorprendido por la vida y festejado con un ramo de flores o pasteles.

Y sus ojos profundos repletos de esperanza.

Ser Vivo

Fotografía: FM

En la lenta agonía a la ausencia de la vida uno piensa que antes de existir ya había o al menos estaba muerto. Las condiciones indispensables para crear la vida son equiparables, y en muchos de los casos inferiores, a las de la muerte. El deseo de crear equivale al de morir. La sensación que se experimenta al ser consciente de la existencia es igual, en cada instante, a la posibilidad de morir. El destino de ser creado es el destino de ser muerto; la voluntad es la misma, aunque en el caso de la muerte sea deseada por tus hijos, y no por tus padres, o por ti mismo.

Yo sólo soy consciente de mi vida (?) y no sé lo que era de mí antes de nacer: ¿nada? Nada.

Al mismo tiempo, dudo mucho sepa lo que seré después de agonizar. No sé porqué lo dudo, cuando el sentimiento que produce tal interrogante es totalmente fatuo; y uno se abandona a los deseos de su naturaleza, a las exigencias de su cerebro o a la tortura de sus padecimientos.

Se puede desear vivir y se puede desear morir, pero no nacer. Así pues, salimos ganando en lo más tremendo de nuestra existencia. ¡Como si nacer fuera lo más normal del mundo...!

13 de julio de 2009

Playa de los Genoveses



Fotografías: Blanca Casado

Hay lugares esperando a que venzamos nuestros miedos.
Pacientes, se conforman con el silencio; protegidos.
Acariciados por un mar a veces enemigo,
se guardan del viento y la lluvia en el olvido.

Allí fondearon cristianos, árabes, catalanes y genoveses.
Allí anhelos de vida y muerte.
Belleza de la tierra, el mar y el aire
donde apaciguar el alma sin nadie.

Lugares para valientes,
para valientes con miedo.