28 de marzo de 2009

Primavera para Yaiza


Fotografía: Blanca Casado

Primero la nada
Razón de ser
Inerte la vida
Muerte al caer
A cada mañana
Verte nacer
Entre mis manos
Rozar tu piel
A ti flor

Para mí
Regalas tu vida
Ingrato mi olvido
Mentiras prohibidas
Anido en la nada
Vientos perdidos
Estancias soñadas
Ramas de nidos
A mí me llaman

Pintados colores
Rodean mi piel
Invaden mi alma
Mis ojos lo ven
A veces te alejas
Vera y ausencia
En otro latido
Riachuelos de sed
Acunan mi amor

Prima la prima vera
Rara cada día
Inundas de amor la vida
Mareas de olor fecundo
Aire de polen menudo
Ventisca de suave brisa
Era la prima vera
Ruido de sol
Al mundo

Por ti la poesia
Risas y más risa
Imaginas cada día
Miradas cautivas
A tu lado esperanza
Valor y cariño
En tu casa ternura
Razón y familia
A ti y para ti, Yaiza



26 de marzo de 2009

Tú, sólamente tú.

Fotografía: FM


Manuel se ha cortado las venas. Juan Carlos descansa en su litera con el síndrome de abstinencia; ¿cuándo le llevarán a un hospital? Miguel sigue borracho después de desayunar un botellín de cerveza; es curioso cómo un alcohólico consigue el delirium con un solo botellín de Mahou. Antonio disimula su meada de cada mañana en el colchón. Matías se ha caído de la tercera litera y me lo encontré con la cabeza abierta chorreando sangre; sus ataques epilépticos cada vez le pillan en sitios insospechados. Claro, que leyendo a Hegel no me extraña. Le tumbamos en una vieja manta y le llevé en un jeep desvencijado a enfermería. Creí que estaba dando las últimas convulsiones antes de morir. Ángel sigue con su depresión. No hace más que llorar y es un tío muy grande; no sé cómo aliviarle sin romperme yo mismo. Máximo continúa escribiendo cuentos entre copa y copa de Anís el Mono. Este jodido asturiano me provoca como nadie. Juntos alucinamos y creamos historias calurosas en noches calurosas. Y yo observo a todos. Siento a todos y me olvido de mí mismo para vivir el tiempo de otros. ¡Cuanto amor en tanta desgracia! Javier lee absorto el periódico; espera la próxima partida de póker con su amigo el murciano. Manolo prepara unas gachas en su infiernillo; este manchego me hace recordar continuamente que soy manchego. Juan pasea de un lado a otro de la compañía en un silencio inmutable, continuamente, sin descanso, hora tras hora, mirada tras mirada, silencio tras silencio; me da pena, pues no canaliza por ningún sitio. Cada uno aguanta como puede. Es domingo y esperamos con ansiedad la película de la noche. Falconetti, la serie televisiva de moda, es la catarsis, preludio del lunes, cuando cada uno será portador de su propia guerra y hará otra guerra fantasma que ya no nos asusta: la de todos, la existencia como colectivo.


En un lugar del desierto de Almería. 1979


Fotografía: FM

25 de marzo de 2009

Tiempos

Fotografía: FM


Mi voz inquieta a mi silencio,
le sorprende.

Ahora siento el tiempo;
me sorprende.

Y sólo espero romper con él para siempre.

Mi paciencia supera al tiempo;
le hace frente ferozmente; lo agota…
y deseo encontrarme pronto en casa.

Todo habrá terminado
todo empezará.

Mi silencio inquietará a mi voz,
le sorprenderá.

Y de nuevo tendré que luchar.

Malentendido

Fotografía: FM

“Te perdono lo que me has hecho a mí, pero
¿cómo podría perdonarte lo que te has hecho a ti?"
Zaratustra.